Hace algunos años cientos de personas se ganaban la vida vendiendo barras y cubitos de hielo, hoy en día esos profesionales han tenido que reconducir sus negocios y dedicarse a la venta de congeladores o neveras, por la sencilla razón de que la tecnología ha llevado a los usuarios a hacer su vida de otra manera. No existió entonces ninguna ley para ellos que los protegiera de que la gente pudiera obtener el hielo gratis en su casa simplemente comprando un congelador o una nevera.
En este país, muchísimos usuarios compran ordenadores, pen drives y discos compactos que no utilizan más que para almacenar sus propias fotografías o documentos creados por ellos mismos, y sin embargo, el precio de todos esos materiales ya incluye un canon nada despreciable que va directamente a parar a las arcas de la Sociedad General de Autores sin que ésta haya hecho absolutamente nada para mecerlo.
Con este panorama, González Sinde pone en marcha una Ley que, en primer lugar es injusta y en segundo, absolutamente inútil, pues eliminar las páginas de descargas que funcionan a través de enlaces es tan estúpido como arrancar el índice de una enciclopedia. Sólo conseguirá que a algunas personas les lleve algo más de tiempo encontrar la información que están buscando, pero en absoluto podrá impedir que se llegue a ella.
Los autores, como todos los profesionales, merecen cobrar por el trabajo que realizan, pero Internet no es el futuro, Internet es el presente y lo que se impone no es una Ley de escasa utilidad, ni el pago de esas supuestas pérdidas a costa de los bolsillos de consumidores de otros productos. La industria del arte tiene que evolucionar, como lo hacen todas las industrias, y adaptarse a la realidad que existe ya ante nosotros con sus propios medios.
Es más que evidente que cuanta más gente conozca tu producto, más vías paralelas de negocio se pueden desarrollar. En la industria de la música, ha descendido notablemente la venta de discos. En cambio, ha aumentado de manera sustancial la asistencia de público a los conciertos, porque el usuario conoce más grupos y asiste a sus espectáculos. El cine y las artes audiovisuales deben trabajar en esta línea, valiéndose de su creatividad e ingenio, no esperando ser protegidos por un gobierno que actualmente debería estar resolviendo problemas y no generando conflictos.
María Soledad López Jiménez
Este blog contiene algunos artículos de opinión redactados en marzo de 2011 por alumnos del Master en Cinematografía de la Universidad de Córdoba (España). Es un sencillo ejercicio escolar pero sin duda en el intenso debate social sobre el conflicto entre la protección de los derechos de autor y la libertad en la red, estos escritos contienen opiniones y razones que deberían ser tenidos en cuenta. Al menos tanto como otras opiniones publicadas y sin duda con menos calidad y fundamento.
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