No os guste o no vivimos instalados en la cultura “Todo a Cien”, y el cine no iba a ser la excepción; ya fueron las fotografías por Internet, a menos de un euro, distribuidas por páginas web, así como obras de arte que se reproducen industrialmente, por no hablar de la música. La gran oferta es uno de los objetivo de la industria Cinematográfica, abarcar el mayor número posible de títulos, que a su vez abarcan diferentes escalas sociales, y todo tipo de públicos. La oferta es tan desbordante que aunque la gente valla a las salas, a ver alguna película; no es suficiente, siempre hay títulos interesantes que se quedarán fuera para un público que desea ver el máximo número posible de películas ante la presión de los medios, todo ello a un coste elevado unos 6,70 euros la entrada. La inmensa productividad ha rebosado y la respuesta agotadora del espectador ya no puede reducirse a las salas para estar actualizado.
Este consumismo ha encontrado en Internet su mejor aliado y se ha convertido en una manera de ver o mejor; consumir cine. El público va a las salas, va a filmotecas, los niños van más al cine que en mi infancia: en cartelera hay siempre dos o tres títulos para ellos en simultáneo. Así mismo sucede con el público adulto. Pero los cines ya no se llenan con este nuevo concepto de visionado que comenzó con el “Top Manta” y acabó en las descargas ilegales; alejándose de la idea de espectáculo para acercarse al del objeto de consumo. Tampoco es una solución restringir ese camino, aumentar el precio del billete en sala y no realizar una transformación necesaria que beneficie a todos, que además ya es un hecho. El entretenimiento, se entiende casi como un servicio, y no como algo que se paga, cuando puede ser gratis, o al menos muy barato. La solución pasa sin duda, por aplicar los precios de un bazar, abarrotado de productos todo a cien, donde cuantos más productos halla, más se abarata la oferta y la demanda, con sitios web autorizados, con descargas a precios variables como ya ocurre.
¿Que pasará cuando esto se generalice? Comprendo que de miedo. Pero confiemos, en definitiva el arte y la creatividad no están en juego, eso es intrínseco en el hombre, pero sí la magia que hasta ahora hemos conocido. Quizás la sala tendrá que albergar productos más ambiciosos, que satisfagan a un público cada vez más exigente e informado, ideas no faltan seguro.
Por detrás de todo esto hay una sociedad y una juventud presionada, por el consumo y la precariedad no declarada o disfrazada de zapatillas de marca. Enfadada con el éxito, el glamour y la riqueza de otros y por qué no decirlo de las propias estrellas y sus mansiones. Todo eso está detrás y lo siento por la ley Sinde, ellos son más y valientes.
Pilar Mayorgas Reyes
Este blog contiene algunos artículos de opinión redactados en marzo de 2011 por alumnos del Master en Cinematografía de la Universidad de Córdoba (España). Es un sencillo ejercicio escolar pero sin duda en el intenso debate social sobre el conflicto entre la protección de los derechos de autor y la libertad en la red, estos escritos contienen opiniones y razones que deberían ser tenidos en cuenta. Al menos tanto como otras opiniones publicadas y sin duda con menos calidad y fundamento.
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